Noticias - Rehabilitación del Trastorno Bipolar
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Noticias relevantes del trastorno bipolar

Ciclación rápida

Cuando  a lo largo de un año la persona que sufre un trastorno bipolar  padece 4 o más episodios,  se califica  como Ciclación rápida.  Es decir que la frecuencia alta de episodios  en este trastorno recibe el nombre de ciclación rápida y si la frecuencia es muy alta se denomina ciclación ultra-rápida.

Aproximadamente entre un 15% y un 20% de las personas afectadas de trastorno bipolar  presentan un período de ciclación rápida, según los estudios científicos que se han ido publicando  desde los años 70 en que se definió esta característica en parte de los afectados.

Si ya de por si el trastorno bipolar es un proceso doloroso y crónico, el hecho de que la presentación de crisis sea más frecuente hace más laborioso el proceso de control y tratamiento de la enfermedad.

Como se puede suponer el seguimiento terapéutico de un paciente afectado de trastorno bipolar  que presenta ciclación rápida o ultra-rápida es más estrecho, con visitas más frecuentes al especialista. Una circunstancia, entre otras, que se da a menudo en el proceso de ciclación rápida  es que las modificaciones  farmacológicas, a veces, son más difíciles de evaluar, porque tras un cambio de un fármaco se presenta una nueva crisis antes de que el nuevo fármaco haya conseguido su pleno efecto.

Por otra parte  es importante tener en cuenta la siguiente característica: el trastorno bipolar  es una enfermedad crónica, mientras que la ciclación rápida es el periodo de tiempo de esa enfermedad en que las crisis se presentan con más frecuencia, tal como he comentado antes. Es decir la ciclación rápida es reversible con el tratamiento, médico y psicológico adecuado. Por tanto no es correcto decir que una persona es cicladora rápida, sino que presenta en un periodo o periodos determinados de su vida la ciclación rápida.

Para abundar un poco más, la ciclación rápida no es un subtipo de trastorno bipolar, sino una forma evolutiva de la enfermedad de carácter reversible con tratamiento médico y psicológico intensivo y adecuado.

Para finalizar esta nota, os sugiero que veáis porque es un placer el siguiente video realizado por  la psicóloga y artista ucraniana Kseniya Simonova, que muestra la vigencia, una vez más, de la frase de Paul Klee “el arte hace visible lo invisible”. Este video lo realizó para la Fundación vida bipolar de Méjico: el milagro del cerebro

 

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Dolor y trastorno bipolar

Dolor y trastorno bipolar

El cuerpo humano dispone de un sistema de alarma general para indicar que existe alguna alteración de entidad, ese sistema es el dolor, los dolores pueden ser de muchos tipos: generalizado, localizado, brusco, continuado, intermitente, etc. No obstante la percepción humana siempre es negativa: cuando sentimos dolor es que algo no funciona. De hecho uno de los motivos frecuentes de consulta en atención primaria es la presencia de algún tipo de dolor. No cabe duda que quien sienta dolor- y no sepa por qué- lógicamente acuda al médico para su estudio. No obstante, existen muchos dolores que por su baja intensidad o bien porque ya se conoce la causa, son tratados por el propio interesado mediante auto-medicación.

Además el dolor interfiere el buen funcionamiento corporal  de varias formas: quien siente dolor suele tener menos apetito; quien siente dolor suele tener dificultades para dormir. Un ejemplo sencillo: quién padece una tendinítis, suele tener dificultades para dormir de forma continuada y relajada, así mismo una tendinítis puede durar varios meses, con lo que la interferencia con el sueño, puede resultar prolongada.

¿Qué puede hacer un paciente crónico, como quién padece un trastorno bipolar, ante esta presencia de dolor añadida a sus males?

Como los tratamientos farmacológicos varían bastante de un paciente a otro que padecen trastorno bipolar, es necesario solicitar al médico o al psiquiatra cuál es el analgésico mejor tolerado para cada caso. De forma que más allá de los cuadros agudos, se sepa de forma permanente cuál es el analgésico más idóneo y evitar perjuicios. Y en el caso del trastorno bipolar evitar a toda costa pasar noches insomnes total o parcialmente a causa del dolor. Dicho con otras palabras se trata de conocer habitualmente el analgésico adecuado, teniendo en cuenta los otros fármacos que se utilizan, para mantener el sueño sin interferencias ni interrupciones; el buen dormir constituye una de las piedras angulares de la eutímia . Y el dolor y trastorno bipolar son difícilmente compatibles (véanse las tres notas publicadas en esta sección en la categoría de dormir).

Aprovecho la simultaneidad de la publicación de esta nota y el estreno de la película “Locas de alegría” del director italiano Paolo Virzì para recomendarla, pues la película describe la vida de dos mujeres afectadas de problemas de salud- una de ellas con trastorno bipolar- desde el eje de la libertad humana.Para más detalles del film: descripción de la película y trailer

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Testimonio personal

El testimonio personal de valoración de un tratamiento determinado es muy elocuente para entender los resultados del proceso terapéutico, por ello hemos decidido mostrar este testimonio personal a titulo de ejemplo.

Sabemos que el tratamiento del trastorno bipolar va mejorando cada día, poco a poco. Cualquiera que conozca esta enfermedad sabe las numerosas dificultades que surgen en el día a día, que hacen muy difícil el tratamiento del trastorno bipolar.Por ello pensamos que es interesante compartir la siguiente experiencia.

El siguiente texto expresa las vivencias y resultados de una persona afectada tras realizar el programa de rehabilitación neuropsicológica para el tratamiento del trastorno bipolar que padece. Consideramos que la persona que ha realizado el tratamiento ha mejorado sustancialmente de su trastorno bipolar y ello es confirmado por su testimonio personal que a continuación hacemos público, con su consentimiento; no sin antes agradecer la confianza depositada y la oportunidad de mejora profesional que nos ha dado.

 

Testimonio de una persona que ha hecho Programa de rehabilitación

“Empezar el programa de rehabilitación fue una decisión muy importante ya que no tenía ni apoyo de mi familia ni dinero, también fue difícil porque no me quería equivocar y me daba miedo que no fuese bien e ilusionarme para nada. A pesar de esto, tenía unas ganas inmensas de ponerme bien puesto que mi vida se había hecho pedazos, fue duro, pero después de más de un año y medio puedo decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida por los siguientes motivos:

-He conocido lo que es el verdadero trastorno bipolar, que es una enfermedad crónica que me va a acompañar toda mi vida y por supuesto sigo trabajando  en ello, porque en los años anteriores no vivía con uno real, el conocerlo me ha hecho aprender a diferenciar la enfermedad de mí y tener estrategias ante oscilaciones.

-He aprendido y sigo en ello porque todavía me cuesta un poco que la salud es lo primero de todo, que sin salud no puedo conseguir nada.

-He aprendido la importancia del sueño, a veces, no siempre, ha coincidido mi estado de ánimo con el registro y lo he identificado, cada vez lo controlo más.

-He aprendido que SIEMPRE voy a tener que tomar pastillas para no desestabilizarme.

-He aprendido y sigo en ello que la enfermedad me limita, en cuanto a los trabajos, emociones…

-He aprendido que tengo una hipersensibilidad y que tengo que vivir con ella.

-He aprendido lo qué es el bloqueo, que hacer ante una situación de bloqueo.

-He aprendido a vivir el presente, antes vivía en el pasado, he aprendido la importancia de vivir el día a día, que el pasado no lleva a nada y sigo trabajando en ello.

-He aprendido que no soy culpable de muchas de las cosas que he hecho, la culpa ha sido de la enfermedad,  el trastorno bipolar me hacía hacer esas cosas.

-He aumentado mi autoestima y sigo trabajando en ella, me quiero más, quiero ser feliz, merezco ser feliz.

-He aumentado mi seguridad y confianza en mí misma y sigo trabajando en ella.

-He aprendido y sigo en ello que soy diferente a los demás, que no puedo llevar una vida igual que una persona que no tenga un trastorno bipolar porque necesito unos cuidados.

-He aumentado mi positivismo, antes era negativa absoluta, ahora ya no.

-Ha mejorado muchísimo la relación con mí pareja, en este caso hemos avanzado los 2 porque él ha puesto mucho de su parte por apoyarme y por conocer la enfermedad.

-Ha mejorado muchísimo la relación con mi hermana, creo que esto es de las mejores cosas que me han pasado, el hecho de pensar que sólo tenía una hermana pero resulta que tengo 2 y que me quieren ha sido muy hermoso.

-Me cuido mucho más que antes de empezar aquí, en todo: en los cuidados que hay que llevar teniendo el trastorno bipolar como el sueño, el descanso… pero también me cuido más la alimentación, tengo más en cuenta la importancia de hacer ejercicio…

– -He aprendido quiénes son mis puntos de apoyo, que necesito apoyo, que no estoy sola y esto me da mucha fuerza

-Tengo más conciencia de lo que es el trastorno bipolar, pienso que antes me dominaba pero ahora le domino yo.

Por todos estos motivos ha valido y vale la pena hacer el programa de rehabilitación,  porque quiero seguir luchando, porque me encanta hacer todos los deberes que me mandáis ya que es hacer cosas por mi salud y me llena, porque quiero estar bien y sobre todo porque quiero ser feliz y sé que viniendo aquí lo voy a conseguir.”

Esperamos que estas palabras transmitan coraje a pacientes y profesionales que luchan constantemente para alcanzar el mejor tratamiento del trastorno bipolar. Para terminar incluyo el enlace de la entrevista realizada a la Dra. Kay Redfield Jamison eminente psicóloga y afectada por el trastorno bipolar Entrevista K.R. Jamison

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Trastorno bipolar e introspección

¿Tiene sentido hablar de la práctica de la introspección en el caso de padecer un trastorno bipolar?

Desde finales del siglo XIX (Alfred Binet) se ha hablado, en el campo de la psicología, de la introspección como una mirada hacia el interior de la propia mente. Dicho de otra forma como una vía de auto-conocimiento. Cuyos resultados se han valorado de forma muy diferente según la perspectiva que se ha adoptado a lo largo de las décadas.

Sabemos que  el trastorno bipolar se caracteriza por una alteración de los procesos de regulación de las emociones, lo que conduce a estados de turbulencia afectiva que permanecen más allá de las descompensaciones clínicas (episodios de depresión o manía), es decir que en el estado de equilibrio o eutimia (véase la nota de 20 de diciembre de 2016 titulada “trastorno bipolar y eutimia”) se pueden observar, a menudo, esas turbulencias emocionales, si bien en menores intensidades, las cuales dificultan el quehacer cotidiano y sobretodo hacen sufrir a la persona que lo padece.

Si además tenemos en cuenta que las emociones, desde un punto de vista evolutivo, desempeñan un  papel transcendental en la supervivencia – de orientación en el propio pensamiento, en la propia conducta y en la toma de decisiones- (Antonio Damasio véase el libro El error de Descartes ). se observa que las consecuencias que puede tener un proceso de alteración de la regulación de las emociones son de gran envergadura, llegando en algunos casos muy extremos a comprometer la propia supervivencia del afectado.

Volviendo a la introspección podemos distinguir varios ámbitos: el del pensamiento, el emocional y el de la conducta, en el que se incluye aquello que decimos. En principio reflexionar sobre las cosas que se han hecho a lo largo de los  días incluyendo aquellas cosas que se han dicho aporta auto-conocimiento, por ello un método sencillo y sistemático es llevar un diario personal de la propia conducta y releerlo periódicamente. En este caso hablaríamos de introspección conductual.

Sin embargo al incluir el ámbito emocional y cognitivo en la introspección es frecuente observar múltiples confusiones cuando se padece un trastorno bipolar, aún a pesar de estar en fase de eutimia o compensado, que aconsejan  una supervisión psicoterapéutica del proceso de introspección global, para poder realizarlo con distancia, relativa serenidad y mayor realismo.

Quien quiera adentrarse en el territorio de la introspección global ejercida con inteligencia y sensibilidad, le recomiendo el libro “Los diarios completos” de Sylvia Plath de editorial Alba publicados el año pasado. Sylvia Plath fue una poetisa norteamericana nacida en 1932 y fallecida en 1963; posteriormente recibió el premio Pulitzer a título póstumo. Sylvia Plath padeció numerosos episodios depresivos e intentos de suicidio; actualmente se considera que padecía un trastorno bipolar; en la época que vivió no había todavía un tratamiento médico efectivo.

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Trastorno bipolar y energía

Trastorno bipolar y energía

En la última nota de diciembre pasado hablamos sobre el estado de eutimia. Relacionado con éste existe un aspecto en el curso del trastorno bipolar que hay que tener en cuenta que es el nivel de energía, en sentido coloquial diríamos que es el grado de activación que tiene nuestro organismo a lo largo del día.

La experiencia del trastorno bipolar lleva a vivir niveles extremos de sentimientos, como por ejemplo una gran tristeza o una euforia muy exagerada, entre otros. Por tanto la persona que padece el trastorno bipolar puede llegar, en ocasiones, a conocer un gran repertorio emocional, que conviene elaborar psicológicamente hablando. Ese nivel emocional está relacionado con el nivel energético, el cual no obstante es distinto y por tanto conveniente diferenciar, porque permitirá saber mejor cómo estás.

En psiquiatría actualmente se tiene en cuenta el nivel de energía de la persona, como un aspecto más a tener en cuenta para el diagnóstico de las hipomanías o de las manías (Los trastornos bipolares en Las Nuevas Clasificaciones: DSM-5 y CIE-11. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, volumen 7, número 4, páginas 179-185 Consuelo de Dios, José Manuel Goikolea, Francesc Colom, Carmen Moreno, Eduard Vieta)  trastorno bipolar y energía

Lo que quiero subrayar en esta nota es que existen dos niveles diferenciados en cualquier persona sana o no, uno es el emocional y otro es el nivel energético, que naturalmente están estrechamente relacionados, pero que son distintos. Veamos un ejemplo: Una persona sana puede sentir una profunda tristeza y a la vez tener un nivel de energía medio o incluso alto que le lleva a realizar bastantes actividades cotidianas. En la persona que padece un trastorno bipolar, en estado de eutimia, puede ocurrir lo mismo, aunque probablemente con más oscilaciones. Otro ejemplo una persona sana puede sentirse medianamente bien y simultáneamente tener un nivel de energía bajo que le conduce a realizar pocas actividades cotidianas. De forma parecida la persona que padezca un trastorno bipolar, en estado de eutimia, le puede ocurrir lo mismo de forma similar.

¿Qué aplicación práctica tiene esta diferenciación en el trastorno bipolar y energía? Pues la persona que padezca un trastorno bipolar y se encuentre eutímica conviene que se haga dos preguntas “¿Cómo me siento hoy? ¿Qué nivel de energía tengo hoy?

Para decirlo metafóricamente: Los sentimientos nos dan el color a la vida de cada uno y el nivel de energía nos da la intensidad de la luz.

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Trastorno bipolar y Eutimia

Muchas personas afectadas por el trastorno bipolar consideran que la eutimia es el periodo de tiempo que transcurre entre dos descompensaciones afectivas consecutivas. Y como definición aproximada es correcta. Sin embargo sólo es aproximada y no define completamente las situaciones vividas si las examinamos  con más detalle.

En primer lugar hay que considerar que después de una descompensación se produce un intervalo de tiempo de duración variable en que la persona afectada por trastorno bipolar permanece convaleciente; es decir que la persona se encuentra en periodo de recuperación de un episodio depresivo o hipomaniaco o maniaco, en el cual se siente mucho mejor pero todavía persisten algunos síntomas residuales del episodio que ha padecido. Este periodo de convalecencia puede durar varios meses, si bien ese intervalo puede ser mayor o menor. Por tanto después de cada episodio de descompensación se transita por un periodo de convalecencia de duración muy variable, en función de muchos factores. Y es tras ese periodo de convalecencia  se puede alcanzar la eutimia.

Una referencia subjetiva de la eutimia es la del estado emocional previo en la que te encontrabas antes del inicio del último episodio. Por ejemplo si has padecido un episodio maniaco, el cual ha significado un ingreso hospitalario y te encuentras mucho mejor (más lúcido) haciendo un tratamiento farmacológico en tu domicilio, que sería equivalente a la convalecencia y el psiquiatra te comunica que puedes volver a tu vida habitual antes de  esta descompensación, te reincorporas y te resulta igual de fácil realizar tus actividades habituales, eso podría significar que has  alcanzado la eutimia.

¿Alcanzar la eutimia es alcanzar la normalidad absoluta?

Empleando el símil de la persona diabética que se ha recuperado de una elevación muy alta de la glucemia que ha requerido estar ingresada en el hospital y que actualmente tras pasar un periodo de recuperación en su casa se reincorpora a su trabajo habitual. Podemos decir que se ha normalizado; no obstante ante cualquier trasgresión dietética importante su glucemia puede elevarse mucho y traerle problemas metabólicos. Es decir el diabético es hipersensible a las cantidades de comida que ingiera por las grandes variaciones de la glucemia que padecerá, muy superiores a las que tendria si su páncreas funcionará bien.

En las personas que padecen un trastorno bipolar y se recuperan completamente de su último episodio de descompensación afectiva, alcanzando posteriormente la eutimia, ocurre lo mismo. Es decir van a permanecer hipersensibles a las diferentes situaciones emocionales que vivan, de forma que existe una mayor reactividad de la persona para cambiar de estado emocional en la vida cotidiana.

Con esta nota pretendo llamar la atención sobre los limites borrosos que tiene el estado de eutimia, que por un lado se puede mezclar con el periodo de convalecencia de un episodio y por otro vemos que aún estando eutímicos se presenta una hipersensibilidad emocional sostenida, con la que hay que aprender a identificar y convivir.

Detrás del anhelo a estar eutímico, existe el deseo de ser normal y sobre todo el deseo de ser feliz. He aquí un bello ejemplo en este breve video que está colgado en la web de la Asociación de pacientes siguiente:

Asociación de Bipolares de Andalucia Oriental

 

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Sueño más allá del t. bipolar

En las notas de julio y septiembre hablaba sobre el proceso dormir, que nos conduce al sueño. A partir de lo que comentaba en esas notas voy a extenderme un poco más alrededor del ciclo sueño-vigilia explicando que se trata de un ciclo circadiano -que ocurre en un periodo de un día- y como le afectan otros factores biológicos que también tienen ritmos circadianos, por tanto esta información se refiere más a cualquier persona sana, sin entrar en las peculiaridades de las personas afectadas por el trastorno bipolar, si bien sirviendo de referencia a las mismas.Leer Más

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Trastorno bipolar y Arteterapia

El arte existe en el mundo desde tiempos inmemoriales. Ya desde las culturas más ancestrales, el ser humano ha creado imágenes y objetos que poseen la capacidad de reflejar tanto el mundo externo como el interno, desde la inquietud y el interés por alcanzar una comprensión más profunda de sí mismo y de todo lo que le concierne. Las artes, por sí mismas, siempre han tenido un gran poder de transformación en el individuo. Así pues, en Arteterapia se usa esta capacidad para explorar, expresar y elaborar conflictos emocionales, muchos de los cuales no pueden ser puestos en palabras. En este artículo vamos a dar una pincelada de cómo asociamos el trastorno bipolar con el arteterapia.

Descripción de Arteterapia

El arte combinado con la terapia facilita el proceso de acceder a lo más profundo del ser interior, que al poder emerger y expresarse, nos  hace más conscientes de nuestras necesidades esenciales, a la vez que  nos permite disfrutar del placer vitalizador del  hacer artístico.

La Asociación Americana de Arteterapia (AATA) define esta disciplina como  “El uso terapéutico de la actividad artística, en el contexto de una relación profesional, por personas que experimentan enfermedades, traumas o dificultades en la vida, así como por las personas que buscan un desarrollo personal”.

Decía Edith Kramer en 1958, pionera estadounidense en arteterapia profesional, que es muy importante la creatividad en arteterapia; el hecho de crear permite re-experimentar los conflictos internos, resolverlos e integrarlos, pues la creación artística ensancha las experiencias humanas, y el darles forma permite su racionalización interior.

La creatividad es inherente a la naturaleza del ser humano. Se refiere a la capacidad de dar origen a lo nuevo y de encontrar distintas y mejores soluciones. A ser creativo se aprende creando, y cuando este aprendizaje está interiorizado, comienza a funcionar como parte de la personalidad y en todos los planos de la vida.

Las vías de expresión que se utilizan en Arteterapia abarcan todos los medios artísticos, como la plástica, lo corporal, la música, lo literario, lo teatral, lo tecnológico (fotografía, vídeo, etc.). Su uso dependerá del momento y circunstancias de la persona, de sus posibilidades y de los objetivos del tratamiento.

El arteterapia, por sus especiales características y adaptabilidad, se aplica en diversos países desde hace más de medio siglo, y su ámbito de aplicación, -en formato de tratamiento individual y especialmente como terapia grupal-, ha ido ampliándose a diferentes áreas, desde la clínica (tanto en salud mental y física, como de desarrollo personal), al ámbito social (violencia de género, exclusión social, inmigración, prisión, etc.), y al educativo.

Arteterapia y trastorno bipolar

En relación al trastorno bipolar, hasta hace poco se trataba únicamente con terapia farmacológica, pero en las últimas décadas diversas investigaciones han demostrado que el tratamiento integral, -combinación de psicofármacos y terapia psicológica-, consigue mejores resultados en la mayoría de los afectados.

Según Rothbaum, B.O. y Astin (2000) en su artículo “Integración de la farmacología y la psicoterapia en el trastorno bipolar”, los pacientes que siguen un tratamiento combinado, -terapia de grupo y medicación-, acceden a una mejoría en la evolución de la enfermedad, ya que la terapia grupal puede reducir el nivel de gravedad comparado con los que solo reciben medicación. Uno de los aspectos importantes en que se nota esta mejoría es en el aumento del nivel de cumplimiento terapéutico. Debido a esto, la cantidad de recaídas se puede reducir en un 15%, se reduce el riesgo de suicido y la cantidad y duración de las hospitalizaciones y recaídas. Como consecuencia de esta rueda, también mejoran las relaciones interpersonales y se da menos fracaso matrimonial. En definitiva, mejora la calidad de vida de las personas que padecen trastorno bipolar.

En este sentido, desde mi experiencia de mis casi treinta años como psicoterapeuta, me adhiero a la explicación más completa que nos ofrece Eduardo H. Grecco, en su obra de 2004, “Despertando el don bipolar”, enfatizando la importancia del trabajo terapéutico, “Muy contrariamente a lo que habitualmente se opina, la psicoterapia no es una opción secundaria o de apoyo en el trabajo terapéutico con pacientes bipolares, sino que puede constituirse, por sí misma, en el centro de la actividad de su cura. La medicación contiene o suprime un síntoma pero no puede sanar en el sentido que le estamos dando aquí a este concepto…. La psicoterapia constituye una herramienta esencial para el tratamiento de la bipolaridad, ya que posibilita la comprensión de las causas emocionales e históricas profundas que han llevado a un sujeto a su padecimiento, ayuda a efectuar un cambio de vida que le permita acceder a un mayor grado de felicidad, libertad, paz e integración psíquica, posibilita la instalación del eje interior, a partir de lo cual puede aspirar a una oscilación proporcionada, facilita el desarrollo de pensamientos y conductas asertivas, y hace viable la experiencia de descubrir la capacidad de navegar sin temor por matices emocionales diversos”.

 

Porque desde la psicoterapia y el arteterapia no se trabaja sólo la enfermedad, sino que se mira a la persona de forma global, teniendo en cuenta todos los ámbitos y circunstancias que nos acompañan en la vida y que se influyen mutuamente, lo físico-psíquico- social-espiritual. Y por supuesto, desde esta visión holística, no olvidemos el misterio de la magia que podemos llegar a hacer con nosotros mismos. Como dijo Aristóteles “La finalidad del Arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas”.

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Trastorno bipolar y dormir bien

TRASTORNO BIPOLAR Y DORMIR BIEN

 

Sabemos que el proceso de dormir en cualquier persona es una actividad pasiva y automática, cuya función principal es el descanso físico y mental, a la vez que es una función vital imprescindible; en las personas que padecen un trastorno bipolar muy frecuentemente sufren alteraciones de ese proceso, las cuales pueden aparecer en distintas etapas de la enfermedad y también en el periodo de compensación o eutimia, las principales son:

Dificultades para conciliar el sueño,

Interrupciones durante el sueño,

Presencia de pesadillas durante el sueño,

Aumento de la necesidad de dormir.

La aparición de una o varias de estas alteraciones van a condicionar la calidad del sueño y en consecuencia se  alterará en cierto grado el estado de ánimo y la calidad de vida global. Si bien estos efectos ocurrirán en cualquier persona sana, en el caso de padecer un trastorno bipolar tendrá unas consecuencias negativas más inmediatas y de mayor calado para el estado de salud, debido a la vulnerabilidad psíquica  inherente a la enfermedad.

Desde hace años se sabe que los problemas de sueño en los pacientes que sufren un trastorno bipolar provocan una menor calidad de vida con un menor funcionamiento global comparados con los pacientes que no presentan dichas alteraciones del sueño.

QUÉ HACER CUANDO SE SUFRE UN TRASTORNO BIPOLAR

El cuidado permanente del proceso de dormir es fundamental para conseguir un estado de eutimia prolongada, además del tratamiento farmacológico de mantenimiento adecuado.

Por tanto se trata de ser conscientes de cuánto se duerme y cómo se duerme, de manera constante a lo largo del tiempo.

Las personas adultas que sufren un trastorno bipolar pueden recordar cuanto dormían antes de que se iniciara la enfermedad y saber cuántas horas necesitaban para dormir de manera óptima cuando todavía no había empezado la enfermedad. Lo digo porque el número de horas que necesita una persona varia sensiblemente de unas a otras y un buen criterio es pensar cuánto dormia cuando estaba sano/a.

Para más detalles os adjunto el siguiente enlace de Forumclínic que habla del dormir y el trastorno bipolar.

 

Esta nota es la continuación de la publicada el 20 de julio de 2016 titulada Trastorno bipolar y dormir.

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Trastorno bipolar y dormir

Esta es la primera nota sobre dormir y trastorno bipolar, en el futuro próximo publicaré más notas, dada la importancia del tema. Dormir es un proceso esencial para mantener el equilibrio físico y mental de cualquier persona. Por tanto estamos hablando de un proceso fisiológico que es trascendental tanto para las personas sanas como para las que puedan presentar alguna patología determinada. En general se infravalora la importancia que tiene, y eso a pesar de que dormimos una tercera parte de nuestra vida.

Las personas que padecen un trastorno bipolar, sufren muy a menudo problemas en el proceso del sueño, se trata de una cierta fragilidad, mayor o menor según los casos, que provoca insomnio o excesos en el número de horas dormidas, lo cual conviene tener en cuenta con el objetivo de mantener la eutímia de forma prolongada.

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