Eutimia Archivos - Rehabilitación del Trastorno Bipolar
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Eutimia testimonio personal

Presentamos a continuación el testimonio de un paciente que accedió a escribir sobre su experiencia con la enfermedad. Nos parece interesante aportarlo aquí porque además de compartir su vivencia personal, añade los aprendizajes que ha hecho en relación a cuál sería desde su punto de vista la mejor forma de tratar la enfermedad y alcanzar la eutimia. Esperamos que sea de vuestro interés y aprovechamiento.

 

Mi experiencia con el trastorno bipolar

 

“El trastorno bipolar ha sido un evento fundamental en mi vida.

 

Y no la ha empeorado. Aprender a superarlo la ha mejorado.

Me diagnosticaron la enfermedad con 29 años, ahora tengo 45.

 

¿Cómo surgió? ¿por qué? ¿cómo me hice bipolar?

 

Creo que, en mi caso, está asociado a una falta de conexión con los demás, y a una falta de amor por mí mismo y el estar siempre cumpliendo expectativas de los demás. Y así, una vez que encontré un gran amor, lo que yo creía el amor de mi vida, con un enamoramiento exagerado, y romperse la relación, mi mente estalló y tuve mi primera crisis maníaca.

Mi primera crisis y la más fuerte: sentí que me explotaban las emociones, que dentro del cráneo tenía cristales molidos. Que algo fundamental se había roto, que había despegado de la tierra hacia la irrealidad.

 

Después, en estos 15 años han habido otras crisis periódicas, unas de manía y otras de depresión. Con el tiempo he ido aprendiendo a mantener la enfermedad “a raya”, bajo cierto control. Ahora estoy estable. Ya va para tres años que no tengo crisis, ni hacia arriba ni hacia abajo. Ya no me siento tan solo. Estoy en paz conmigo mismo, cada vez más. Pasar por las sucesivas crisis te va fortaleciendo, vas aprendiendo.

Aquí escribo mis lecciones, lo que yo he aprendido:

 

  • Después de un equilibrio viene una crisis, que nos empuja a buscar un nuevo equilibrio. Así, siempre estamos cambiando, estemos estables o no. La crisis es una oportunidad para empezar a vivir la vida que queremos vivir, una que tenga más sentido para nosotros, Para acercarnos a ser lo que realmente somos. Bienvenidas pues las crisis, las enfermedades, los diagnósticos.
  • Los diagnósticos son paquetes de etiquetas. Las etiquetas no es lo que somos, son solamente nombres, un intentar entender.
  • Pero cuidado con identificarnos con las etiquetas, o que los demás nos identifiquen con ellas. Cuidado con los estigmas sociales. Yo por ejemplo soy selectivo en decir que tengo trastorno bipolar. Se lo digo a un recién conocido si me inspira confianza o amistad, pero no lo digo en el trabajo.
  • Me ayudó el empezar de cero en un sitio nuevo donde no me conocía nadie. Donde no tenía la etiqueta de loco: Berlín. Y después: Palma.
  • Vivir con la amenaza de la crisis bipolar: no tengo miedo, porque acepto lo que pueda venir: que será, será. Me vuelvo cada vez más inmutable, más ecuánime. Entonces el miedo pierde su poder.
  • Me horripilan las instituciones mentales, ser encerrado me parece anti terapéutico, anti humano. Procuro no ser encerrado. Por eso, si me empiezo a ver mal (o demasiado “bien”… Mucha energía, inquieto, demasiado irritable, etc.) voy rápido a mi médico psiquiatra. Antes de que me encierren a la fuerza.
  • El psiquiatra. Debo tener una relación de confianza con él o ella. Si me asignan a uno nuevo y no me gusta, o no confío en él, no es empático conmigo, procuro cambiar a otro.
  • Además me parece vital el hacer psicoterapia. Como aquí la sanidad pública carece de programas y recursos, me busqué una psicoterapeuta privada. Para mí, el tratamiento del trastorno debe ser 90% psicoterapia y el 10% medicación. Aunque la medicación es necesaria como medida de prevención de más crisis. Yo sigo tomando la medicación que me dan, a rajatabla.
  • También es importante seguir unas reglas higiénicas: dormir bien, comer bien, no tomar alcohol y otras sustancias de forma compulsiva o excesiva. Cada uno que marque sus propios límites. También es bueno hacer ejercicio.
  • Relaciones sociales: que sean sanas. Además puede ser un buen medidor de cuando entramos en crisis porque nos empiezan a ver conductas raras y que se daban en anteriores crisis.
  • Encauzar la Creatividad a algo: pintar, modelar, escribir… lo que sea. Dejar salir lo que nos bulle por dentro.
  • Algunos libros me han servido: recomendaría los de Eduardo H. Grecco: “Despertar el don bipolar”, “La bipolaridad como don“.
  • El trastorno bipolar me ha hecho mejor persona, más compasivo conmigo y con los demás, y menos juzgador.
  • Me ha ayudado a no fiarme tanto de la mente, a des-identificarme de la mente, “ yo no soy mi mente”. También me ha hecho buscar un camino espiritual.
  • Me ha dado “una cura de humildad”. Yo que me creía tanto, tan superior, tan inteligente. Ahora solo soy… yo. Intento no compararme con los demás. Cada uno libra sus propias batallas, Que a menudo desconocemos.
  • Cada vez más, voy dejando de buscar. “Me siento en una silla al lado del camino, tranquilo, a observar como el viento y la lluvia destruyen poco a poco la casa que construí con barro y paja. Y me sonrío locamente”. Todo lo que encuentre o que venga, bienvenido sea.
  • Y por último daría este consejo a cualquiera con transtorno bipolar: CONFÍA. Ten confianza. En que vas a mejorar, en los médicos, en tu capacidad de sanar, en los medicamentos, en tu familia y amigos, en tu propio poder, en el futuro.”

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Cansancio

Cansancio

La aparición de la sensación de cansancio sin que se pueda relacionar con una determinada situación o  secundaria a un esfuerzo físico en una persona eutímica que padece un trastorno bipolar significa una llamada de atención en el curso de la enfermedad, ya que muestra claramente que el tono vital de la persona ha menguado, posiblemente relacionado con el trastorno. Además hay que tener en cuenta que esa disminución manifiesta puede continuar avanzando,  pudiendo llegar en los casos límite a la parálisis completa en las actividades cotidianas del interesado. Asimismo hay que señalar que constituye en muchos casos una manifestación clínica difícil de entender, sobre todo al principio del trastorno, para las personas que conviven con la persona afectada. Naturalmente los convivientes se preguntan cómo después de dormir durante la noche la persona es incapaz de levantarse. No obstante hay que señalar que la calidad del sueño suele disminuir, coincidiendo con la aparición del cansancio y por tanto entrando en un círculo vicioso de baja energía y dormir de mala calidad que se alimentan mutuamente.

¿Qué hacer con la aparición de cansancio?

Cuándo antes se intervenga, mejor. Porqué el trastorno bipolar se caracteriza por una desregulación de las emociones, así como por una desregulación del nivel o tono vital. De forma que la aparición de la sensación de cansancio inexplicable externamente la podemos asimilar a sensación de baja energía (recomiendo la lectura de la nota que publiqué el 20 de enero de 2017 titulada “Trastorno bipolar y energía”). Cuándo se produce esa situación recomiendo buscar entre el conjunto de actividades personales que nos aumentan el nivel de energía, aquella que podemos realizar aquí y ahora con el nivel bajo de energía que estamos viviendo. Un ejemplo, supongamos que ir de excursión al campo me produce siempre un aumento del nivel de energía y de placer; asimismo ver una película cómica también me mejora el nivel de energía (aunque probablemente es una mejoría menor que la de la excursión). Cómo resulta que el nivel de energía actual es bajo, eso no me permite ir de excursión; no obstante sí que soy capaz de ver una comedia.

Por tanto  con la aparición de cansancio inexplicable por las circunstancias externas es conveniente realizar alguna actividad placentera que nos cargue algo las baterías y cuyo esfuerzo sea MENOR cuanto mayor sea la bajada de energía que se sienta. Todo ello desde la aceptación de que el trastorno bipolar supone  oscilaciones anímicas y energéticas de intensidad variable y por tanto la aparición de cansancio puede ser frecuente a lo largo del curso de la enfermedad.

En el siguiente enlace se dan 10 consejos para disminuir el cansancio y aumentar la energía. La presentación la realiza el fisioterapeuta Iñigo Junquera y esta dirigida a la población general y por tanto no se habla de trastorno bipolar en ningún momento. Simplemente al inicio de la exposición habla de las causas habituales, a las que se podría añadir el trastorno bipolar: Ejercicios para mejorar el nivel de energía

Si deseas hacer algún comentario te indicamos nuestro correo electrónico:

psicologiapalmademallorca@gmail.com

Estaremos encantados de recibirlo y te contestaremos.

 

 

 

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Vida cotidiana y bipolaridad

En las dos notas anteriores de los meses de diciembre y enero comenté la normalidad y el trabajo en relación al trastorno bipolar; con la idea de profundizar un  poquito más, ahora hablaré sobre vida cotidiana y bipolaridad.

¿Qué hacer en la vida cotidiana y bipolaridad?

Partiendo de la situación de eutimia, probablemente sea en la forma que uno  vive la vida cotidiana, una manera sencilla de aproximarse al grado de bienestar que siente:

  • ¿Cómo te sientes al despertar cada mañana?
  • ¿Qué nivel de energía notas al levantarte de la cama?
  • ¿Qué efecto te produce volver a ver la luz del sol por la mañana?
  • ¿Qué placer sientes en el desayuno, con cada alimento que tomas?
  • ¿Qué actividades tienes previstas para este día?

Estas sencillas preguntas referidas al inicio de cada jornada (también se puede hacer al final del día en relación a cómo se ha desarrollado la jornada, aunque pienso que son más eficaces al principio del día), son un ejercicio de auto-consciencia, que resulta del todo conveniente para conocer cómo estamos y hasta dónde podemos llegar esa jornada.

Quien padece un trastorno bipolar no dispone de un dispositivo que le permita medirse por  la mañana “cómo está” (como hacen las personas que padecen una diabetes, que disponen  de un medidor de glucosa en sangre que le permitirá decidir que come o que ejercicio hace ese día). Por eso precisamente es importante cultivar una actitud de auto-consciencia de forma continuada, que le permita tener una mayor adecuación entre lo que quiere hacer y lo que puede hacer en el momento actual estando bien o compensado.

Seria ilusorio creer que mediante la auto-consciencia se puede controlar la enfermedad; de la misma forma que la persona que padece una diabetes puede descompensarse a pesar de hacer una dieta correcta, el ejercicio oportuno y tomar la medicación correspondiente. No obstante, es adecuado en los estados de eutimia, practicar una actitud observadora con uno mismo para conseguir prolongar la eutimia y descubrir las pequeñas oscilaciones del estado de ánimo que se van  produciendo cotidianamente. Y todo ello desde la amabilidad con uno mismo, pues padecer una enfermedad crónica es un maratón vital y por tanto conviene llevar un ritmo de cuidado aceptable sin esforzar-se excesivamente, con el objetivo que la vida cotidiana y bipolaridad fluyan en el día a día.

En el siguiente enlace la psicoterapeuta Angels Sabater da 23 consejos que son útiles para cualquier persona: consejos para el bienestar emocional

Finalmente si queréis hacer algún comentario sobre esta nota os indico nuestra dirección de correo electrónico psicologiapalmademallorca@gmail.com

Estaremos encantados de recibir vuestros comentarios.

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Vida normal y bipolaridad

Una pregunta muy frecuente que se formula cualquier persona afectada por una enfermedad  es: “Cuándo podré llevar una vida normal”. En el caso del trastorno bipolar pueden vivirse periodos prolongados de descompensación que incapacitan a la persona afectada, tanto en su cotidianidad como en su trabajo,  así como intervalos posteriores de recuperación en ocasiones muy prolongados. Lo cual provoca angustia y expectativas muy pobres en relación al futuro próximo.

¿Qué es una vida normal?

Si adoptamos una posición pragmática, podemos decir que una persona enferma vuelve a la normalidad cuando puede volver a realizar el conjunto de actividades que desempeñaba anteriormente a ponerse enferma.

¿De qué estamos hablando?

Varios son los ámbitos de la vida cotidiana que tienen que recuperarse para hablar de vida normal. Por un lado del grado de autonomía  de la persona, es decir es capaz  de realizar las actividades que llevaba a cabo, como la higiene personal, cuidar su espacio propio- limpieza de la casa, compras, etc.-  en la medida como lo hacía cuando estaba bien. Por otro lado la capacidad de recuperar las relaciones sociales, con amigos y conocidos también en la medida como lo hacía anteriormente. Así mismo son importantes la capacidad de recuperar las actividades de ocio, de las que venia disfrutando la persona. Y finalmente la vuelta al conjunto de actividades  del ámbito laboral, en el caso de que la persona afectada, pudiera desarrollarla. Es importante señalar la conveniencia de graduar las actividades de forma que cuando la persona se reincorpore a su trabajo, los otros ámbitos mencionados se hayan normalizado completamente, de forma que la persona se pueda incorporar con energías al reto de las distintas tareas que componen su trabajo.

Hasta la actualidad, según el ordenamiento jurídico laboral, las altas médicas son completas, es decir se entiende que la persona puede rendir al 100% tras recibir el alta, lo que en el caso de las personas que padecen un trastorno bipolar es complejo y difícil de determinar.

Finalmente indico un enlace a un video del Dr.Tomas Velilla sobre la vida sana en las personas afectadas por un trastorno mental vida sana cuando se padece un trastono mental.

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Eutimia

Esta es la segunda nota que hablo de eutimia, la primera fue publicada en diciembre de 2016 y pretende ampliar las ideas que se expusieron allí.

En primer lugar recordar que en la evolución habitual del trastorno bipolar se diferencian las descompensaciones clínicas de la enfermedad, bien sean episodios depresivos o hipomaniacos o maniacos del periodo clínicamente compensado que se denomina eutimia. No obstante la experiencia muestra que entre las descompensaciones  y la eutimia existe un periodo intermedio de convalencencia que puede ser muy variable según cada persona, en el que existen algún sintoma o signo de la enfermedad de forma activa.

Cuando la persona alcanza la eutimia, a menudo se enfrenta a dudas  del tipo: ¿cuánto tiempo estaré bien? ¿cuánto tiempo podré dormir normalmente? ¿cuántos días me sentiré con energía para afrontar  las actividades cotidianas? Lo cierto es que cualquier pregunta de tipo pronóstico difícilmente se puede contestar  y por tanto es necesario aceptar la incertidumbre asociada al futuro. Dicho sea de paso esa incertidumbre es general también la tiene cualquier persona sin problemas de salud, dado que el futuro es abierto y  ocurren  acontecimientos positivos o negativos más allá de nuestras expectativas.

Eutimia: vivir el presente

Asimismo la eutimia se parece al bienestar emocional que puede sentir cualquier persona. Se  trata de un proceso dinámico en el que se producen pequeñas o medianas oscilaciones del estado de ánimo. Conocemos  a personas que se levantan de dormir y manifiestan hacerlo “con el pie izquierdo”, esos cambios son habituales en las personas. Y precisamente la aceptación de esas pequeñas oscilaciones contribuye a mejorar el estado de salud. Es necesario avanzar en el auto-conocimiento para poder introducir una mayor relajación en la propia vivencia de ese trastorno bipolar que a medida que se alcanza la eutimia se hace más y más invisible, es decir permanece latente.  De alguna manera es del todo conveniente cultivar la atención en cada momento que vivimos. Dicho de otra manera vivir aquí y ahora.

Si sientes curiosidad por conocer que quiere decir vivir aquí y ahora, te recomiendo la película documental “Camina conmigo” que acaba de estrenarse en España. Se trata de un film elaborado a partir de los diarios de Thich Nhat Hanh. Aquí te indico el enlace para ver el trailer:

vivir el presente

 

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Dolor y trastorno bipolar

Dolor y trastorno bipolar

El cuerpo humano dispone de un sistema de alarma general para indicar que existe alguna alteración de entidad, ese sistema es el dolor, los dolores pueden ser de muchos tipos: generalizado, localizado, brusco, continuado, intermitente, etc. No obstante la percepción humana siempre es negativa: cuando sentimos dolor es que algo no funciona. De hecho uno de los motivos frecuentes de consulta en atención primaria es la presencia de algún tipo de dolor. No cabe duda que quien sienta dolor- y no sepa por qué- lógicamente acuda al médico para su estudio. No obstante, existen muchos dolores que por su baja intensidad o bien porque ya se conoce la causa, son tratados por el propio interesado mediante auto-medicación.

Además el dolor interfiere el buen funcionamiento corporal  de varias formas: quien siente dolor suele tener menos apetito; quien siente dolor suele tener dificultades para dormir. Un ejemplo sencillo: quién padece una tendinítis, suele tener dificultades para dormir de forma continuada y relajada, así mismo una tendinítis puede durar varios meses, con lo que la interferencia con el sueño, puede resultar prolongada.

¿Qué puede hacer un paciente crónico, como quién padece un trastorno bipolar, ante esta presencia de dolor añadida a sus males?

Como los tratamientos farmacológicos varían bastante de un paciente a otro que padecen trastorno bipolar, es necesario solicitar al médico o al psiquiatra cuál es el analgésico mejor tolerado para cada caso. De forma que más allá de los cuadros agudos, se sepa de forma permanente cuál es el analgésico más idóneo y evitar perjuicios. Y en el caso del trastorno bipolar evitar a toda costa pasar noches insomnes total o parcialmente a causa del dolor. Dicho con otras palabras se trata de conocer habitualmente el analgésico adecuado, teniendo en cuenta los otros fármacos que se utilizan, para mantener el sueño sin interferencias ni interrupciones; el buen dormir constituye una de las piedras angulares de la eutímia . Y el dolor y trastorno bipolar son difícilmente compatibles (véanse las tres notas publicadas en esta sección en la categoría de dormir).

Aprovecho la simultaneidad de la publicación de esta nota y el estreno de la película “Locas de alegría” del director italiano Paolo Virzì para recomendarla, pues la película describe la vida de dos mujeres afectadas de problemas de salud- una de ellas con trastorno bipolar- desde el eje de la libertad humana.Para más detalles del film: descripción de la película y trailer

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Testimonio personal

El testimonio personal de valoración de un tratamiento determinado es muy elocuente para entender los resultados del proceso terapéutico, por ello hemos decidido mostrar este testimonio personal a titulo de ejemplo.

Sabemos que el tratamiento del trastorno bipolar va mejorando cada día, poco a poco. Cualquiera que conozca esta enfermedad sabe las numerosas dificultades que surgen en el día a día, que hacen muy difícil el tratamiento del trastorno bipolar.Por ello pensamos que es interesante compartir la siguiente experiencia.

El siguiente texto expresa las vivencias y resultados de una persona afectada tras realizar el programa de rehabilitación neuropsicológica para el tratamiento del trastorno bipolar que padece. Consideramos que la persona que ha realizado el tratamiento ha mejorado sustancialmente de su trastorno bipolar y ello es confirmado por su testimonio personal que a continuación hacemos público, con su consentimiento; no sin antes agradecer la confianza depositada y la oportunidad de mejora profesional que nos ha dado.

 

Testimonio de una persona que ha hecho Programa de rehabilitación

“Empezar el programa de rehabilitación fue una decisión muy importante ya que no tenía ni apoyo de mi familia ni dinero, también fue difícil porque no me quería equivocar y me daba miedo que no fuese bien e ilusionarme para nada. A pesar de esto, tenía unas ganas inmensas de ponerme bien puesto que mi vida se había hecho pedazos, fue duro, pero después de más de un año y medio puedo decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida por los siguientes motivos:

-He conocido lo que es el verdadero trastorno bipolar, que es una enfermedad crónica que me va a acompañar toda mi vida y por supuesto sigo trabajando  en ello, porque en los años anteriores no vivía con uno real, el conocerlo me ha hecho aprender a diferenciar la enfermedad de mí y tener estrategias ante oscilaciones.

-He aprendido y sigo en ello porque todavía me cuesta un poco que la salud es lo primero de todo, que sin salud no puedo conseguir nada.

-He aprendido la importancia del sueño, a veces, no siempre, ha coincidido mi estado de ánimo con el registro y lo he identificado, cada vez lo controlo más.

-He aprendido que SIEMPRE voy a tener que tomar pastillas para no desestabilizarme.

-He aprendido y sigo en ello que la enfermedad me limita, en cuanto a los trabajos, emociones…

-He aprendido que tengo una hipersensibilidad y que tengo que vivir con ella.

-He aprendido lo qué es el bloqueo, que hacer ante una situación de bloqueo.

-He aprendido a vivir el presente, antes vivía en el pasado, he aprendido la importancia de vivir el día a día, que el pasado no lleva a nada y sigo trabajando en ello.

-He aprendido que no soy culpable de muchas de las cosas que he hecho, la culpa ha sido de la enfermedad,  el trastorno bipolar me hacía hacer esas cosas.

-He aumentado mi autoestima y sigo trabajando en ella, me quiero más, quiero ser feliz, merezco ser feliz.

-He aumentado mi seguridad y confianza en mí misma y sigo trabajando en ella.

-He aprendido y sigo en ello que soy diferente a los demás, que no puedo llevar una vida igual que una persona que no tenga un trastorno bipolar porque necesito unos cuidados.

-He aumentado mi positivismo, antes era negativa absoluta, ahora ya no.

-Ha mejorado muchísimo la relación con mí pareja, en este caso hemos avanzado los 2 porque él ha puesto mucho de su parte por apoyarme y por conocer la enfermedad.

-Ha mejorado muchísimo la relación con mi hermana, creo que esto es de las mejores cosas que me han pasado, el hecho de pensar que sólo tenía una hermana pero resulta que tengo 2 y que me quieren ha sido muy hermoso.

-Me cuido mucho más que antes de empezar aquí, en todo: en los cuidados que hay que llevar teniendo el trastorno bipolar como el sueño, el descanso… pero también me cuido más la alimentación, tengo más en cuenta la importancia de hacer ejercicio…

– -He aprendido quiénes son mis puntos de apoyo, que necesito apoyo, que no estoy sola y esto me da mucha fuerza

-Tengo más conciencia de lo que es el trastorno bipolar, pienso que antes me dominaba pero ahora le domino yo.

Por todos estos motivos ha valido y vale la pena hacer el programa de rehabilitación,  porque quiero seguir luchando, porque me encanta hacer todos los deberes que me mandáis ya que es hacer cosas por mi salud y me llena, porque quiero estar bien y sobre todo porque quiero ser feliz y sé que viniendo aquí lo voy a conseguir.”

Esperamos que estas palabras transmitan coraje a pacientes y profesionales que luchan constantemente para alcanzar el mejor tratamiento del trastorno bipolar. Para terminar incluyo el enlace de la entrevista realizada a la Dra. Kay Redfield Jamison eminente psicóloga y afectada por el trastorno bipolar Entrevista K.R. Jamison

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Trastorno bipolar e introspección

¿Tiene sentido hablar de la práctica de la introspección en el caso de padecer un trastorno bipolar?

Desde finales del siglo XIX (Alfred Binet) se ha hablado, en el campo de la psicología, de la introspección como una mirada hacia el interior de la propia mente. Dicho de otra forma como una vía de auto-conocimiento. Cuyos resultados se han valorado de forma muy diferente según la perspectiva que se ha adoptado a lo largo de las décadas.

Sabemos que  el trastorno bipolar se caracteriza por una alteración de los procesos de regulación de las emociones, lo que conduce a estados de turbulencia afectiva que permanecen más allá de las descompensaciones clínicas (episodios de depresión o manía), es decir que en el estado de equilibrio o eutimia (véase la nota de 20 de diciembre de 2016 titulada “trastorno bipolar y eutimia”) se pueden observar, a menudo, esas turbulencias emocionales, si bien en menores intensidades, las cuales dificultan el quehacer cotidiano y sobretodo hacen sufrir a la persona que lo padece.

Si además tenemos en cuenta que las emociones, desde un punto de vista evolutivo, desempeñan un  papel transcendental en la supervivencia – de orientación en el propio pensamiento, en la propia conducta y en la toma de decisiones- (Antonio Damasio véase el libro El error de Descartes ). se observa que las consecuencias que puede tener un proceso de alteración de la regulación de las emociones son de gran envergadura, llegando en algunos casos muy extremos a comprometer la propia supervivencia del afectado.

Volviendo a la introspección podemos distinguir varios ámbitos: el del pensamiento, el emocional y el de la conducta, en el que se incluye aquello que decimos. En principio reflexionar sobre las cosas que se han hecho a lo largo de los  días incluyendo aquellas cosas que se han dicho aporta auto-conocimiento, por ello un método sencillo y sistemático es llevar un diario personal de la propia conducta y releerlo periódicamente. En este caso hablaríamos de introspección conductual.

Sin embargo al incluir el ámbito emocional y cognitivo en la introspección es frecuente observar múltiples confusiones cuando se padece un trastorno bipolar, aún a pesar de estar en fase de eutimia o compensado, que aconsejan  una supervisión psicoterapéutica del proceso de introspección global, para poder realizarlo con distancia, relativa serenidad y mayor realismo.

Quien quiera adentrarse en el territorio de la introspección global ejercida con inteligencia y sensibilidad, le recomiendo el libro “Los diarios completos” de Sylvia Plath de editorial Alba publicados el año pasado. Sylvia Plath fue una poetisa norteamericana nacida en 1932 y fallecida en 1963; posteriormente recibió el premio Pulitzer a título póstumo. Sylvia Plath padeció numerosos episodios depresivos e intentos de suicidio; actualmente se considera que padecía un trastorno bipolar; en la época que vivió no había todavía un tratamiento médico efectivo.

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Trastorno bipolar y Eutimia

Muchas personas afectadas por el trastorno bipolar consideran que la eutimia es el periodo de tiempo que transcurre entre dos descompensaciones afectivas consecutivas. Y como definición aproximada es correcta. Sin embargo sólo es aproximada y no define completamente las situaciones vividas si las examinamos  con más detalle.

En primer lugar hay que considerar que después de una descompensación se produce un intervalo de tiempo de duración variable en que la persona afectada por trastorno bipolar permanece convaleciente; es decir que la persona se encuentra en periodo de recuperación de un episodio depresivo o hipomaniaco o maniaco, en el cual se siente mucho mejor pero todavía persisten algunos síntomas residuales del episodio que ha padecido. Este periodo de convalecencia puede durar varios meses, si bien ese intervalo puede ser mayor o menor. Por tanto después de cada episodio de descompensación se transita por un periodo de convalecencia de duración muy variable, en función de muchos factores. Y es tras ese periodo de convalecencia  se puede alcanzar la eutimia.

Una referencia subjetiva de la eutimia es la del estado emocional previo en la que te encontrabas antes del inicio del último episodio. Por ejemplo si has padecido un episodio maniaco, el cual ha significado un ingreso hospitalario y te encuentras mucho mejor (más lúcido) haciendo un tratamiento farmacológico en tu domicilio, que sería equivalente a la convalecencia y el psiquiatra te comunica que puedes volver a tu vida habitual antes de  esta descompensación, te reincorporas y te resulta igual de fácil realizar tus actividades habituales, eso podría significar que has  alcanzado la eutimia.

¿Alcanzar la eutimia es alcanzar la normalidad absoluta?

Empleando el símil de la persona diabética que se ha recuperado de una elevación muy alta de la glucemia que ha requerido estar ingresada en el hospital y que actualmente tras pasar un periodo de recuperación en su casa se reincorpora a su trabajo habitual. Podemos decir que se ha normalizado; no obstante ante cualquier trasgresión dietética importante su glucemia puede elevarse mucho y traerle problemas metabólicos. Es decir el diabético es hipersensible a las cantidades de comida que ingiera por las grandes variaciones de la glucemia que padecerá, muy superiores a las que tendria si su páncreas funcionará bien.

En las personas que padecen un trastorno bipolar y se recuperan completamente de su último episodio de descompensación afectiva, alcanzando posteriormente la eutimia, ocurre lo mismo. Es decir van a permanecer hipersensibles a las diferentes situaciones emocionales que vivan, de forma que existe una mayor reactividad de la persona para cambiar de estado emocional en la vida cotidiana.

Con esta nota pretendo llamar la atención sobre los limites borrosos que tiene el estado de eutimia, que por un lado se puede mezclar con el periodo de convalecencia de un episodio y por otro vemos que aún estando eutímicos se presenta una hipersensibilidad emocional sostenida, con la que hay que aprender a identificar y convivir.

Detrás del anhelo a estar eutímico, existe el deseo de ser normal y sobre todo el deseo de ser feliz. He aquí un bello ejemplo en este breve video que está colgado en la web de la Asociación de pacientes siguiente:

Asociación de Bipolares de Andalucia Oriental

 

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