Clínica Archivos - Rehabilitación del Trastorno Bipolar
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Clínica

Adicción a la marihuana

El consumo de marihuana está amplíamente difundido en los países de nuestro entorno. Así cuando se entrevista a estudiantes, más de la mitad declaran haber consumido marihuana; se estima que aproximadamente el 2% de la población desarrolla adicción a la marihuana. Y eso que la capacidad química que tiene la marihuana de provocar adicción es baja, de hecho es menor que la que tiene la cocaína y también es menor de la que tiene el alcohol.

Así mismo el consumo de marihuana ha ido mejorando de imagen social en las últimos años en la medida que se han encontrado algunos usos terapéuticos para determinados problemas de salud muy específicos. No obstante la cuestión fundamental es que hay que tener en cuenta el estado de salud del consumidor para establecer el efecto del consumo habitual de marihuana

Qué ocurre en la adicción a la marihuana si además hay un trastorno bipolar?

Los estudios científicos publicados ponen de relieve que el consumo habitual de marihuana incrementa el riesgo de producir cuadros depresivos. Además también se incrementa la probabilidad de padecer una descompensación maniaca; así como también favorece la aparición de sintomas psicóticos.

A día de hoy se sabe que las personas que sufren trastorno bipolar frecuentemente consumen marihuana. Es posible que ese alto consumo este a menudo asociado a la búsqueda de la disminución de la ansiedad que padecen. Dicho de otra forma, puede que la persona que consume marihuana disminuya la ansiedad o consiga cierto bienestar temporal, no obstante las posibilidades de sufrir una descompensación clínica se incrementa notablemente, por lo que el supuesto remedio inmediato puede empeorar la evolución del trastorno bipolar; por lo que a día de hoy se desaconseja completamente el consumo de marihuana a las personas que padecen esta enfermedad.

Recientemente se ha descubierto que aquellos pre-adolescentes o adolescentes que presentan antecedentes familiares o vulnerabilidad psicológica pueden debutar un cuadro de trastorno bipolar provocado por el consumo inicial de marihuana, es decir sin haber desarrollado la adicción a la marihuana.

Finalmente os indico un enlace a un video de Adrian un chico que relata los pasos necesarios para dejar de consumir marihuana tras haberlo conseguido personalmente: Cómo dejar de consumir marihuana

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Adicción al sexo

En la nota anterior hablé de la adicción, comentando concretamente algunas características de la adicción al alcohol; en la presente nota explicaré algunos rasgos de la adicción al sexo y el trastorno bipolar.

En primer lugar es conveniente recordar que la persona que padece un trastorno bipolar con las características descompensaciones maniacas o hipomaniacas y/o depresivas transita por estados emocionales que se caracterizan por tener intensidades extremas tanto desde un sentido negativo como desde un sentido positivo. Es por ello congruente que la persona afectada viva desde la total ausencia de deseo sexual hasta un deseo sexual tremendamente intenso e incoercible, según sea el estado emocional en que se encuentre. Por otra parte la incidencia de adicción al sexo en personas que padecen trastorno bipolar no se conoce con exactitud, habiéndose publicado distintas estimaciones.

Por otra parte es importante comentar que no existen criterios “fijos” de normalidad en relación a la sexualidad humana, ya que dentro de una cultura determinada se encuentran comportamientos muy variados en relación a la sexualidad. Y si además tenemos en cuenta los estudios antropológicos realizados desde 1935 (véase Margaret Mead “Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas”) podemos encontrar una gran variabilidad de la conducta sexual en los humanos según en la cultura en que vivan.

¿Qué es la adicción al sexo?

Desde 1983 está definida, de forma consensuada, la alteración denominada como adicción al sexo, entre cuyas características sólo mencionaré algunas de las más llamativas: Cuando la persona padece una adicción al sexo, el contacto sexual que mantiene lejos de mejorarle el estado de ánimo, vuelve a situarlo rápidamente en el estado previo de sentimientos negativos (desesperación, desesperanza, etc.). Las personas afectadas de adicción al sexo suelen descuidar las medidas de higiene y prevención en su comportamiento sexual, a menudo promiscuo, con lo que presentan una incidencia elevada de enfermedades de transmisión sexual. Así mismo la persona adicta al sexo invierte mucho tiempo en esas conductas furtivas, lo cual se suele traducir en problemas en su vida personal o familiar o laboral.

En la actualidad la comunidad científica manifiesta, que una actividad sexual extrema, como es la adicción al sexo, está relacionada con un comportamiento compulsivo y que este responde más a la necesidad de liberar estrés que a la de experimentar placer.

Es importante añadir que la adicción al sexo tiene cura, para ello es conveniente acudir a un psicólogo clínico, de forma que el apoyo especializado puede tratar la adicción y devolver bienestar emocional al interesado.

Finalmente añado el enlace correspondiente a un video en el que entrevistan a la psicóloga y sexóloga Jeannette Raifer titulado ¿Eres un adicto al sexo?

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Adicciones : alcohol

ADICCIONES

En esta nota hablaré de las adicciones provocadas por la dependencia a sustancias químicas; se entiende por adicción el proceso en que las personas pueden desarrollar un patrón de consumo de sustancias que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, que será  diferente según el tipo de sustancia de que se trate. Naturalmente la aparición de una adición a una sustancia en una persona afectada de trastorno bipolar complica siempre la evolución de su estado de salud, dificultando el mantenimiento de la eutimia y empeorando el curso de las descompensaciones clínicas.

Adicciones : el caso del alcohol

Veamos algunos datos significativos referidos al consumo de alcohol, una sustancia legal cuya obtención es fácil.

Los estudios epidemiológicos en muestras grandes realizados a partir de la década de los años 90 hasta la actualidad han puesto en evidencia que aproximadamente el 50% de las personas que padecen un trastorno bipolar tienen dependencia al alcohol. Cifra mucho más elevada que la que se encuentra en la población general.

Analizando las personas afectadas de trastorno  bipolar sin abuso de alcohol, respecto a las personas que padecen trastorno bipolar y además presentan abuso de alcohol, resulta que el subgrupo primero tiene mejor evolución clínica, menos intentos de suicidio, menos episodios de manía y en consecuencia menos ingresos hospitalarios que las personas afectas de trastorno bipolar con abuso de alcohol.

Por otra parte sabemos que cualquier persona que padezca un trastorno bipolar necesita realizar un tratamiento con psicofármacos, los cuales presentan en mayor o menor medida efectos secundarios en mayor o menor intensidad cuando se asocian con el consumo de alcohol. Dicho de otra forma el tratamiento adecuado del trastorno bipolar requiere un consumo cero de alcohol.

De forma general las personas que padecen un trastorno mental son más sensibles a sufrir una adicción, la cual complicará la evolución de su trastorno psíquico, no obstante se beneficiará de su diagnóstico precoz y tratamiento. Así en el caso de que exista adicción al alcohol en una persona que padezca trastorno bipolar, es del  todo conveniente realizar el tratamiento y rehabilitación de la adicción de forma precoz, este tratamiento presenta una tasa alta de curación de la adicción, y en consecuencia  mejorará la evolución del trastorno bipolar prolongando los periodos de eutimia.

Con el objeto de ampliar la explicación del concepto de adicción añado este enlace de un video elaborado por la Cruz Roja española que lo explica muy claramente: Qué es una adicción

 

 

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Ciclotimia

Actualmente en el conjunto de trastornos afectivos que puede padecer una persona destacan por su importancia: el trastorno bipolar y la ciclotimia, los cuales  están encuadrados en el denominado espectro bipolar en el sistema de clasificación de enfermedades mentales norteamericano denominado DSM-V –que es ampliamente utilizado–. A su vez se diferencian varios subtipos de trastorno bipolar.

La ciclotimia es el trastorno menor del espectro bipolar, es decir es un cuadro clínico bastante más leve que cualquier tipo de trastorno bipolar. Se caracteriza por presentar periodos eufóricos y depresivos que tienen un carácter leve, que sin embargo se prolongan mucho tiempo. Dicho de otra forma se trata de un trastorno del estado de ánimo donde se producen oscilaciones eufóricas y depresivas alternando con periodos de ánimo normal, dichas oscilaciones pueden durar días. Habitualmente los psiquiatras esperan conocer la evolución en los dos años primeros del trastorno ciclotímico antes de diagnosticar la enfermedad.

Se estima que alrededor del 1% de la población general presenta ciclotimia, lo cual es un porcentaje significativo. No obstante más allá de su prevalencia, el principal factor que hay que destacar es que la ciclotimia puede empeorar y entonces se producen oscilaciones mucho más marcadas de euforia y depresión con los consecuentes periodos de recuperación más alargados y tratamientos más enérgicos que pueden requerir la hospitalización de la persona afectada. Es decir la ciclotimia que empeora se transforma en un trastorno bipolar. Se estima que la ciclotimia puede evolucionar hacia el empeoramiento en una tercera parte de las personas afectadas.

Qué hacer en caso de padecer ciclotimia

Afortunadamente la ciclotimia tiene tratamiento, el cual se realiza desde un ámbito farmacológico y desde un ámbito psicoterapéutico que pasa por aprender a aceptar el trastorno, enseñar pautas de afrontamiento de las oscilaciones anímicas y en ocasiones realizar trabajo grupal con las personas convivientes con la persona afectada.

El objetivo de esta nota es únicamente poner de relieve la relación estrecha que existe entre ciclotimia y trastorno bipolar. Por ello ante las dificultades afectivas que presente el lector tiene que acudir a un profesional para que le pueda orientar en la naturaleza del proceso e iniciar tratamiento que le permita llevar una vida normalizada.

Para finalizar adjunto el  enlace a un cuento agradable y especial del médico especializado en enfermedades mentales y escritor Jorge Bucay titulado El rey ciclotimico

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Cansancio

Cansancio

La aparición de la sensación de cansancio sin que se pueda relacionar con una determinada situación o  secundaria a un esfuerzo físico en una persona eutímica que padece un trastorno bipolar significa una llamada de atención en el curso de la enfermedad, ya que muestra claramente que el tono vital de la persona ha menguado, posiblemente relacionado con el trastorno. Además hay que tener en cuenta que esa disminución manifiesta puede continuar avanzando,  pudiendo llegar en los casos límite a la parálisis completa en las actividades cotidianas del interesado. Asimismo hay que señalar que constituye en muchos casos una manifestación clínica difícil de entender, sobre todo al principio del trastorno, para las personas que conviven con la persona afectada. Naturalmente los convivientes se preguntan cómo después de dormir durante la noche la persona es incapaz de levantarse. No obstante hay que señalar que la calidad del sueño suele disminuir, coincidiendo con la aparición del cansancio y por tanto entrando en un círculo vicioso de baja energía y dormir de mala calidad que se alimentan mutuamente.

¿Qué hacer con la aparición de cansancio?

Cuándo antes se intervenga, mejor. Porqué el trastorno bipolar se caracteriza por una desregulación de las emociones, así como por una desregulación del nivel o tono vital. De forma que la aparición de la sensación de cansancio inexplicable externamente la podemos asimilar a sensación de baja energía (recomiendo la lectura de la nota que publiqué el 20 de enero de 2017 titulada “Trastorno bipolar y energía”). Cuándo se produce esa situación recomiendo buscar entre el conjunto de actividades personales que nos aumentan el nivel de energía, aquella que podemos realizar aquí y ahora con el nivel bajo de energía que estamos viviendo. Un ejemplo, supongamos que ir de excursión al campo me produce siempre un aumento del nivel de energía y de placer; asimismo ver una película cómica también me mejora el nivel de energía (aunque probablemente es una mejoría menor que la de la excursión). Cómo resulta que el nivel de energía actual es bajo, eso no me permite ir de excursión; no obstante sí que soy capaz de ver una comedia.

Por tanto  con la aparición de cansancio inexplicable por las circunstancias externas es conveniente realizar alguna actividad placentera que nos cargue algo las baterías y cuyo esfuerzo sea MENOR cuanto mayor sea la bajada de energía que se sienta. Todo ello desde la aceptación de que el trastorno bipolar supone  oscilaciones anímicas y energéticas de intensidad variable y por tanto la aparición de cansancio puede ser frecuente a lo largo del curso de la enfermedad.

En el siguiente enlace se dan 10 consejos para disminuir el cansancio y aumentar la energía. La presentación la realiza el fisioterapeuta Iñigo Junquera y esta dirigida a la población general y por tanto no se habla de trastorno bipolar en ningún momento. Simplemente al inicio de la exposición habla de las causas habituales, a las que se podría añadir el trastorno bipolar: Ejercicios para mejorar el nivel de energía

Si deseas hacer algún comentario te indicamos nuestro correo electrónico:

psicologiapalmademallorca@gmail.com

Estaremos encantados de recibirlo y te contestaremos.

 

 

 

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Trastorno bipolar y diabetes

TRASTORNO BIPOLAR Y DIABETES

En una parte de la población de personas que padecen trastorno bipolar, se da la circunstancia de padecer otra enfermedad crónica; y una enfermedad crónica frecuente es la diabetes. A día de hoy sabemos que la frecuencia de aparición de la diabetes es más alta en el grupo de personas afectadas de trastorno bipolar que en la población general.

Ambas son dos enfermedades crónicas que mejoran con el mayor grado de autocuidado. No obstante el hecho de padecerlas simultáneamente puede complicar la evolución del trastorno bipolar y también de la diabetes. Prueba de ello es que las personas que padecen trastorno bipolar y diabetes sufren más hospitalizaciones psiquiátricas que las personas que padecen únicamente trastorno bipolar.

A día de hoy es más fácil controlar la diabetes que el trastorno bipolar, debido a que los conocimientos científicos sobre la diabetes están más avanzados que los conocimientos sobre el trastorno bipolar.

Algunas ideas clave

La función fundamental de comer es, fisiológicamente hablando, administrar los nutrientes y la energía necesarias para todas las células del cuerpo.

El cerebro utiliza, aproximadamente, el 20% de la energía que necesitamos, si tenemos en cuenta su peso, un kilo y medio aproximadamente, sus necesidades energéticas son muy altas en comparación con otras partes del cuerpo.

El cerebro sólo utiliza la glucosa como alimento, no puede aprovechar la grasa de la sangre ni las proteínas como energía.

En la diabetes, el déficit de insulina dificulta en mayor o menor grado que la glucosa entre en el interior de las células, que es donde se utiliza y en consecuencia se acumula en la sangre (que es sistema de transporte por el cual los nutrientes llegan a todas las células del organismo) produciendo las conocidas elevaciones de las concentraciones de glucosa o azúcar en sangre.

Si tenemos cifras de glucemia anormalmente altas, lo que ocurre es que el cerebro puede sufrir deficiencia de energía, y ello en una persona que padece trastorno bipolar significa la posible aparición de más sintomatología de su enfermedad.

Qué hacer cuando se padece trastorno bipolar y diabetes:

 

  1. Es un objetivo fundamental conseguir las cifras de glucemia lo más normales posibles mediante la dieta, ejercicio diario y medicación si corresponde.
  2. Las medidas de dieta y ejercicio físico recomendadas para la diabetes, también resultan saludables para el trastorno bipolar.
  3. En el caso de prediabetes en que las elevaciones de glucosa en sangre son pequeñas también conviene implementar dieta y ejercicio para mejorar las cifras de glucemia, evitando males mayores.

Finalmente incluyo un enlace de la Dra. Collazo-Clavell endocrinóloga sobre :cuidados generales dietéticos de la diabetes

Si quieres hacer un comentario puedes utilizar nuestro correo eléctronico

psicologiapalmademallorca@gmail.com

 

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Trabajo y trastorno bipolar

Las personas adultas afectadas de trastorno bipolar que permanecen eutímicas o compensadas suelen tener un trabajo habitual. ¿Qué ocurre cuándo tras padecer una descompensación bien sea depresiva o maniaca, se reincorporan al mundo laboral?

Es frecuente que la reincorporación al trabajo se realice precozmente antes de que la persona se haya podido recuperar plenamente, lo que conlleva dificultades añadidas debido a que el mundo laboral presenta altas exigencias de rendimiento. Esta reincorporación anticipada viene determinada por varias circunstancias, una muy frecuente es el temor que vive la persona afectada a la pérdida del puesto del trabajo, y que suele ser mayor en la medida que la duración de la baja médica ha sido prolongada. Otra circunstancia frecuente es que el médico de cabecera o el inspector médico de la red pública sanitaria considere que el paciente está suficientemente bien para reincorporar-se a su puesto de trabajo (lo que legalmente se llama alta por mejoría)

¿Qué hacer para intentar evitar una reincorporación anticipada al trabajo?

En el trastorno bipolar tras padecer una descompensación o crisis se abre un periodo prolongado de convalecencia en el que se van recuperando actividades cotidianas, que pertenecen a diferentes ámbitos, los principales son:

  • Ámbito personal: Realizar la higiene personal, las tareas de casa, las compras de alimentación, etc. Ese conjunto de tareas de casa que venía desarrollando antes de enfermar.
  • Ámbito familiar y de amistades: poder recuperar las relaciones de amigos y familiares.
  • Ámbito de aficiones: práctica de deporte, ir a espectáculos, leer, etc.

Estos ámbitos que son importantes como indicadores de salud, tienen que poderse cultivar plena y satisfactoriamente ANTES de la reincorporación al trabajo; ya que el nivel exigencias en el mundo laboral es más elevado y generalmente muy difícil de cumplir si no se da la recuperación cotidiana que comentaba. De no ser así lo que ocurre es que la persona afectada de trastorno bipolar sufrirá más y está expuesta a retroceder en su mejoría clínica volviendo a enfermar.

Piense por un momento en una persona afectada de trastorno bipolar que no puede realizar todavía las tareas de mantenimiento de su casa o de alimentación, ¿cómo será su reincorporación al trabajo?

Si Ud. lector padece un trastorno bipolar, le sugiero que tenga en cuenta la recuperación de los tres ámbitos anteriores antes de reincorporarse al trabajo y comparta estas impresiones con su psiquiatra.

Si Ud. lector es familiar o conviviente de una persona afectada, le propongo que valore si la persona afectada es capaz de llevar a cabo esas actividades enunciadas antes de sugerirle que se reincorpore a su trabajo habitual.

Si Ud. lector no tiene una relación vivencial con el trastorno bipolar, decirle que a pesar de que se trata de una enfermedad  grave y crónica, con los correspondientes tratamientos médicos y psicoterapéuticos puede alcanzar la normalidad, realizando adecuadamente trabajos de cualquier nivel de responsabilidad.

Finalmente añado un enlace a un vídeo muy breve: consejos del Dalai Lama que resultan  muy sugestivos.

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Eutimia

Esta es la segunda nota que hablo de eutimia, la primera fue publicada en diciembre de 2016 y pretende ampliar las ideas que se expusieron allí.

En primer lugar recordar que en la evolución habitual del trastorno bipolar se diferencian las descompensaciones clínicas de la enfermedad, bien sean episodios depresivos o hipomaniacos o maniacos del periodo clínicamente compensado que se denomina eutimia. No obstante la experiencia muestra que entre las descompensaciones  y la eutimia existe un periodo intermedio de convalencencia que puede ser muy variable según cada persona, en el que existen algún sintoma o signo de la enfermedad de forma activa.

Cuando la persona alcanza la eutimia, a menudo se enfrenta a dudas  del tipo: ¿cuánto tiempo estaré bien? ¿cuánto tiempo podré dormir normalmente? ¿cuántos días me sentiré con energía para afrontar  las actividades cotidianas? Lo cierto es que cualquier pregunta de tipo pronóstico difícilmente se puede contestar  y por tanto es necesario aceptar la incertidumbre asociada al futuro. Dicho sea de paso esa incertidumbre es general también la tiene cualquier persona sin problemas de salud, dado que el futuro es abierto y  ocurren  acontecimientos positivos o negativos más allá de nuestras expectativas.

Eutimia: vivir el presente

Asimismo la eutimia se parece al bienestar emocional que puede sentir cualquier persona. Se  trata de un proceso dinámico en el que se producen pequeñas o medianas oscilaciones del estado de ánimo. Conocemos  a personas que se levantan de dormir y manifiestan hacerlo “con el pie izquierdo”, esos cambios son habituales en las personas. Y precisamente la aceptación de esas pequeñas oscilaciones contribuye a mejorar el estado de salud. Es necesario avanzar en el auto-conocimiento para poder introducir una mayor relajación en la propia vivencia de ese trastorno bipolar que a medida que se alcanza la eutimia se hace más y más invisible, es decir permanece latente.  De alguna manera es del todo conveniente cultivar la atención en cada momento que vivimos. Dicho de otra manera vivir aquí y ahora.

Si sientes curiosidad por conocer que quiere decir vivir aquí y ahora, te recomiendo la película documental “Camina conmigo” que acaba de estrenarse en España. Se trata de un film elaborado a partir de los diarios de Thich Nhat Hanh. Aquí te indico el enlace para ver el trailer:

vivir el presente

 

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Recaidas

RECAIDAS EN EL TRASTORNO BIPOLAR

Cuando se padece una enfermedad crónica que cursa con  recaidas como el trastorno bipolar resulta difícil aceptarla; y todavía más  cuando se produce una recaída. Cuando la persona consigue permanecer durante un largo periodo en eutimia y posteriormente recae, muchas veces le invade la sensación de que se vuelve a empezar  de cero, tal como la maldición de Sísifo. En esta nota comentaré algunos aspectos en relación con las recaídas por hipomanía o manía.

Sin embargo no se vuelve a empezar, pues las circunstancias han cambiado en algún grado y además desde la penúltima descompensación a la última ha habido  cierto grado de aprendizaje personal. Ese aprendizaje puede surgir de la propia experiencia de la enfermedad que permite descubrir cuáles son los rasgos singulares que presenta la enfermedad  en uno mismo y cuáles son las puertas de entrada o indicios de una nueva descompensación.

Recaidas : algunos aspectos clave

Hay que preguntarse si somos capaces de detectar factores desencadenantes de la descompensación y cito a título de ejemplo unos cuantos conocidos: toma irregular de medicación, ingesta de alcohol u otras drogas duras, etc.

Hay que preguntarse si somos capaces de detectar cambios conductuales que precedieron a la descompensación clínica, como por ejemplo  hábito de dormir desordenado, que se ha acompañado de la disminución del número de horas habitual de dormir; estar más hablador de lo habitual, lo cual va acompañado de un mayor uso del teléfono móvil; un incremento de las conductas sexuales habituales; incluso discutir con más facilidad o incrementar los gastos.

De cualquier forma hay que recordar que es posible visibilizar en algún grado las pequeñas alteraciones que si evolucionan darán lugar a una crisis con todas sus consecuencias.

Aceptación de las recaidas…

No obstante hay que mencionar el efecto psicológico devastador que tiene una nueva crisis que acaba con un ingreso hospitalario. De alguna manera la autoestima de la persona afectada queda alterada muy negativamente. Tanto en aquellas personas que se cuidan habitualmente como aquellas que todavía siguen las medidas de cuidado de forma muy irregular, en este último caso será necesario elaborar, con ayuda profesional, esa afectación de la autoestima,porque la consciencia es menor.

En última instancia se trata de aceptarse a uno mismo, lo cual requiere aceptar plenamente la enfermedad como compañera de viaje.

Enlace externos

En el siguiente enlace se comentan signos de alarma de manía o hipomanía y depresión por la psicóloga Anaïs Barcelona del Hospital Clínic: Signos de alarma

Además incluyo el enlace al video del actor Stephen Fry que explica las cuestiones que se plantea tras diagnósticarle una enfermedad que desconoce completamente llamada trastorno bipolar : Stephen Fry

 

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Ciclación rápida

Cuando  a lo largo de un año la persona que sufre un trastorno bipolar  padece 4 o más episodios,  se califica  como Ciclación rápida.  Es decir que la frecuencia alta de episodios  en este trastorno recibe el nombre de ciclación rápida y si la frecuencia es muy alta se denomina ciclación ultra-rápida.

Aproximadamente entre un 15% y un 20% de las personas afectadas de trastorno bipolar  presentan un período de ciclación rápida, según los estudios científicos que se han ido publicando  desde los años 70 en que se definió esta característica en parte de los afectados.

Si ya de por si el trastorno bipolar es un proceso doloroso y crónico, el hecho de que la presentación de crisis sea más frecuente hace más laborioso el proceso de control y tratamiento de la enfermedad.

Como se puede suponer el seguimiento terapéutico de un paciente afectado de trastorno bipolar  que presenta ciclación rápida o ultra-rápida es más estrecho, con visitas más frecuentes al especialista. Una circunstancia, entre otras, que se da a menudo en el proceso de ciclación rápida  es que las modificaciones  farmacológicas, a veces, son más difíciles de evaluar, porque tras un cambio de un fármaco se presenta una nueva crisis antes de que el nuevo fármaco haya conseguido su pleno efecto.

Por otra parte  es importante tener en cuenta la siguiente característica: el trastorno bipolar  es una enfermedad crónica, mientras que la ciclación rápida es el periodo de tiempo de esa enfermedad en que las crisis se presentan con más frecuencia, tal como he comentado antes. Es decir la ciclación rápida es reversible con el tratamiento, médico y psicológico adecuado. Por tanto no es correcto decir que una persona es cicladora rápida, sino que presenta en un periodo o periodos determinados de su vida la ciclación rápida.

Para abundar un poco más, la ciclación rápida no es un subtipo de trastorno bipolar, sino una forma evolutiva de la enfermedad de carácter reversible con tratamiento médico y psicológico intensivo y adecuado.

Para finalizar esta nota, os sugiero que veáis porque es un placer el siguiente video realizado por  la psicóloga y artista ucraniana Kseniya Simonova, que muestra la vigencia, una vez más, de la frase de Paul Klee “el arte hace visible lo invisible”. Este video lo realizó para la Fundación vida bipolar de Méjico: el milagro del cerebro

 

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